EXISTE UNA SOLA CLASE DE AMOR Parte 1
Todo lo que nos han enseñado sobre el Amor, ha sido una total mentira; por eso sufrimos tanto. Seguimos basando nuestras creencias en falsas historias y aspiraciones, y mientras sigamos así, no vamos a romper este círculo. Seguiremos llorando por amor.
No te has dado cuenta? Vivimos diciendo que las posesiones y el amor no tienen nada que ver, eso se supone que lo sabemos todos. Criticamos a aquellos que se fijan en lo material, como parte intrínseca de su amor; les gritamos “Interesados”; pero desde pequeños nos han leído cuentos e historias en donde nos enseñan a metalizar nuestros objetivos, a ser verdaderos interesados. Nos venden la idea de que la felicidad que está ligada al amor, está también ligada a enormes palacios y bellos príncipes y princesas… O cuando has leído un cuento en donde la princesa se enamore de un campesino desvalido, pobre y común y corriente?
No, eso no es posible. Quizás en el mundo real puede llegar a ser así (que el rico se enamore del pobre), aunque difícilmente, pues ya nuestra mente está programada de manera incorrecta. Desde que somos niños, nuestros inconscientes buscan príncipes y princesas, palacios, riquezas y caballos en todas partes. Luego los caballos se convierten en lujosos automóviles y las princesas salen en las revistas. El juego es el mismo, la fantasía es igual; solo cambió la edad.
Por eso a veces es tan difícil encontrar la pareja ideal; porque seguimos mirando en nuestro reducido círculo, nuestros corazones se han vuelto miopes, y rara vez damos la oportunidad a otros de traspasar las capas sociales, hacia los dos lados por igual. El amor está lejos, muy lejos de los abolengos y las cuentas bancarias. Todos los días vemos y sufrimos ejemplos sobre esto; pero seguimos caminando en círculos, alrededor de nuestro barrio. Cuántas veces nos dan ganas de salir corriendo, porque siempre son los mismos con las mismas.
Los cuentos deberían mantener al príncipe convertido en sapo, siendo un sapo. Así se enamoró la princesa, por qué el afán de cambiarlo por un personaje bello, rico y poderoso? Igual, el sapo visto por los ojos de su enamorada sigue siendo peculiarmente bello y poderoso; por eso es que insisten en decir que el amor es ciego: Falso, ya lo dijimos, ciegos son los que miran de fuera, porque el amor es irracional; pero no tiene nada de ciego.
Lo poderoso es el amor.
Por favor, cuántos somos sapos en este mundo? y se nos ama, y se nos ve maravillosos igualmente. No hay necesidad de tanta cirugía, se es sapo o príncipe, PUNTO. Pero el sapo y el príncipe, tienen la misma capacidad de amar; y cuando amas dejas de ser lo que eres, para convertirte en Dios.
Entonces se nos presenta otra problemática; la del cambio. Nos enamoramos, y en la etapa del enamoramiento “aguantamos” todo; y siempre vamos con la seguridad de que esos detalles que no nos gustan, luego se los cambiaremos a nuestra pareja. Nuevamente nos estamos engañando; una vez más creemos que es necesario convertir al sapo en príncipe; pero en la vida real es al revés; generalmente los príncipes y las princesas, luego-luego se convierten en sapos y brujas, e incluso, muchos nos convertimos en monstruos.
La verdad es que no hay conversión. Lo que sucede es que nos engañamos, y en vez de enamorarnos nosotros, permitimos que sea nuestro ego quien escoja, quien se enamore y quien rija nuestra relación. Seguimos creyendo que cuando alguien nos ama, debe actuar “tal y como yo quiero o espero que actúe”; y eso no va a ser posible: No puedes obligar al ave, de ninguna manera, a que ame su jaula; por más comodidades, adornos o buenos tratos que le des.
Si olvidas darle lo más importante LIBERTAD, apenas te descuides ella escapará.
El amor es eso, aceptación total; aceptación honesta. Si amas, hasta los detalles molestos de tu pareja serán un elixir para tu alma, pues son justamente esos detalles los que le hacen humano. O puede ser que simplemente ni siquiera notes que están ahí. Cuando estás enamorada, cuando está enamorado, ves hermosas y armónicas las cicatrices y las imperfecciones físicas de tu pareja. Pues lo mismo debe suceder con las cicatrices y las imperfecciones de su alma… Para siempre.
Pero recuerda; el amor es inteligente, muy inteligente. Debes entender que el Amor no puede con las agresiones de ningún tipo, y mucho menos, puede lastimar a alguien. Sería como decir que Dios está aquí para ser Agresor y agredido. Así es que si alguien te lastima de verdad, entonces NO TE AMA. Puede estar acostumbrado a ti, puede necesitarte, puede que su ego no sea capaz de desprenderse de ti; pero no te ama, pues el amor es entrega total y ausencia de dolor. Tú puedes Amarlo, tú puedes amarla; pero si te agrede debes darte la libertad de partir. Tú síguele amando; pero no sufras por causa de ese amor.
A quién se le ocurrió que el amor a primera vista existe? Existe la atracción; que es un proceso químico y físico; pero El Amor? El Amor es un proceso largo y dispendioso, en donde un ser humano aprende todo lo que tiene que aprender; es un fenómeno de crecimiento y aceptación total, es un milagro de comprensión sin fronteras y sin puntos de vistas o apreciaciones. Es la máxima expresión del respeto.
Se consigue después de mucho trabajo; salvo que antes de acercarte a una pareja, ya te hallas iluminado.
Esto es lo que vengo diciendo, escrito tras escrito. Nosotros no sabemos amar, sabemos darle gusto a nuestro Ego, ese mismo al que hemos hecho un altar y que ahora se ha convertido en nosotros, y nos creemos todas las falsas historias que nos susurra al oído; historias llenas de mentiras, de falsedad y por supuesto de dolor.
Se nos ha enseñado que el amor duele… ¿Duele? Un amigo me escribió hace poco una frase descomunal: “Si el amor duele, y Dios es Amor; entonces, qué clase de Dios tenemos?” y vaya que tiene toda la razón; quien nos ha deformado tanto la percepción? El Amor no puede doler, es imposible. Duele la falsa percepción que tenemos de él. El que duele es el ego. Duele porque tarde que temprano descubre que no puede dominar los sentimientos de nadie.
Puede doblegar, puede someter, puede apresar; pero no puede cambiar el corazón de una persona. El Amor es infinito, inagotable; es inteligente, es centrado. El Amor es omnipotente, omnipresente; es inmortal. Es invencible. Nadie lo puede dañar.
Ahora sé que me dirás que esto es falso, porque en ocasiones has dejado de amar a aquel que te ha hecho daño. No es posible. Tú te puedes alejar del daño y del dolor; pero el amor sigue ahí. De lo contrario, no era amor. Era enamoramiento, fijación, costumbre, comodidad, temor; pero no amor. El Amor jamás muere… Cambia.
El mejor ejemplo es el amor de un padre hacia sus hijos; el de una madre hacia sus pequeños. Pase lo que pase, haga lo que haga el hijo, siempre estarán el padre y la madre esperándolo con los brazos abiertos. A ese Amor me refiero. Y no es que sea una clase de amor diferente; ese es el único Amor, el que debemos sentir por nuestras parejas, amigos, enemigos; esa es el amor que debemos profesar a la naturaleza, a los animales, al mundo espiritual… Si no, no es Amor. El Amor es uno solo; pero somos felices dividiéndolo en millones de clases.
No es posible, Existe una sola clase de DIOS. Pero eso, tú ya lo sabes.
Ya continuaré hablando de este tema.
Ahora un antiguo cuento indio:
EL DESENCANTO
Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: “No podía morir sin ver el mar”. Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.
Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogió una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó: “!Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!”
Cuando desconoces las maravillas de la vida, cuando eres ignorante y tus falsas percepciones, expectativas y creencias ciegan tu camino, nada, por bello que sea, te sabrá bien, ni siquiera El Amor.
Medítalo y Actúa.
EL EXORCISTA
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