TU DEBES SER TU PROPIA BIBLIA, TU PROPIO TORAH, TU PROPIO GITA

Todos somos Uno mismo, hacemos parte de la misma divinidad; pero así como nuestras manos son diferentes la una de la otra, tenemos nuestras diferencias básicas y por ende, todos caminamos, avanzamos y nos trasformamos en esta vida de manera diferente.  Lo que me sirve a mí, puede no servirte a ti; Así que debes explorar métodos de mejoramiento, esforzarte, practicar; hasta que encuentres el mejor para ti: El que te convierta en un ser centrado, inmutable y feliz.
 
Aplica cada método, pues hasta con el más sencillo, y en la medida en que seas consciente de él, tu vida puede cambiar enormemente.  No te niegues ninguna oportunidad.
 
Para transformarte debes comenzar a practicar ciertas cosas; pero no te preocupes; pues todos los métodos que nos han enseñado en la cultura occidental y, por supuesto, en la oriental también, están cargados de vicios, trabas y mentiras de fondo.  Mentiras que nos han alejado del verdadero camino y de su belleza, y han convertido simples técnicas en caminos difíciles, sacrificados, herméticos y misteriosos… Impropios para el hombre y la mujer de hoy.  Por eso en ocasiones es tan difícil meditar, orar… crecer y entender.
Todo se adapta, y tú podrás descubrirlo. 
 
Si estás dispuesto, si estás lista, ha llegado el momento.
 
En los escritos anteriores muchos han encontrado una serie de desafíos a nuestras creencias; Algunos se han sentido a gusto, otros, temerosos de las palabras que aquí se han escrito.  Lo importante de todo esto es, simplemente, que te des cuenta de la importancia de preguntarte; de cuestionarte sobre todas las cosas; hasta de aquello que consideras divino y lejos de cualquier cuestionamiento, sin sentirte hereje o pecador.  Cuando empiezas a dudar de lo que tienes preestablecido, y te das cuenta que, no necesariamente por esto estás violentando las creencias de tus padres y abuelos, y los abuelos de estos, comienzas a sentirte ligero de equipaje, comienzas a sentirte una mujer de verdad, un hombre real. 
Descubres entonces las bondades de quitarte esta costra que aprisiona tu vida y tus creencias, una costra de siglos de arena empastada que no te deja sentir lo que eres en realidad, quien eres en realidad.   Empiezas a ver la luz de tu propio destino.  De tu felicidad, de tu libertad.  No lo que otros te han hecho creer.
 
Practica, juega, baila, medita, grita, ríe, has galimatías, canta; encuentra tu propia manera de detener el flujo interminable de pensamientos que te aleja de tu centro… y observa los cambios en tu vida; recuerda que muchos se han iluminado con lo más simple, haciéndose conscientes de su respiración, sintiéndola, observando cómo se desliza el aire desde la nariz y por la tráquea hasta los pulmones, descubriendo ese pequeño instante en el que se detiene, para luego empezar su viaje de regreso hacia el mundo exterior.  Cuando eres consciente de tu respiración, todo empieza a cambiar.  Pon atención a tu respiración cada vez que te acuerdes, durante unos segundos.
 
Cuando haces esto, te das cuenta de lo que te he dicho anteriormente, todos somos lo mismo, estamos constituidos y alimentados por el mismo aire, lo que sale de ti, lo respira tu familia, tus amigos, tus enemigos e incluso, tarde que temprano será respirado por alguien, con quien jamás has tenido contacto, a miles de kilómetros; pero sus células, su cerebro, su piel y su alma tienen parte de ti.  Ese mismo oxígeno que expeles tú, es su alimento, es también el mío y, tarde que temprano, será nuevamente el tuyo… una y otra vez. 
Cómo puedes entonces ser tan escrupuloso? 
 
Siempre estaremos unidos, así que es mejor entender lo más pronto posible los movimientos de nuestra divinidad, y ser conscientes que cada vez que me burlo de alguien, que lastimo a otro, que critico y que odio, estoy burlándome, lastimándome criticándome y odiándome a mí mismo, y por supuesto, a todos aquellos que amo.  Si logro darme cuenta de esto y cambiar mis actuaciones, pensamientos y deseos, todo a mí alrededor, empezará a cambiar también.
 
Vas a avanzar enormemente, pero debes ser juicioso; pero debes estar consciente, y el cambio llegará.  Este será nuestro primer paso.  Cada vez que te acuerdes debes pensar en tu respiración, concentrarte en ella, y más temprano que tarde empezarás a ser feliz.
 
Ríe ahora como loco, esfuérzate por soltar una carcajada.  Ríe durante 1 minuto con fuerza, sin motivo, solo porque te lo estoy pidiendo y porque tú quieres; tu mente no se dará cuenta, eso ya lo sabes, y comenzará a segregar endorfinas y adrenalina, y tú empezarás a sentirte mejor.  Confía en mí, y prepárate para encontrar tu propia meditación.
 
Hoy te digo: RESPIRA y RIE.
 
Medítalo y Actúa.
EL EXORCISTA

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