La verdad profunda es que no hemos logrado entender con claridad qué es el amor. Lo que si queda claro, es que dicha palabra, dicho sentimiento, en las dimensiones que le conocemos hoy en día, no pasa de ser más que otra invención humana; de igual manera que nos hemos inventado un Dios.
Cuidado con lo que digo, debes entender en profundidad estas palabras y no lanzarte a renegar porque mis afirmaciones rayen en el ateísmo o en la estupidez, NO.
Quiero que lo pienses, porque ha llegado el momento de pensar; no de recibir y acomodarnos con lo que otros nos han embutido a la fuerza desde que nacimos. Sabes qué es exactamente el Amor? Realmente crees haber vivido esta experiencia? O has sido el reflejo de lo que te enseñaron?
Tu Dios es tu Dios? o es el que tu iglesia, tu sociedad y tus padres te han dictado que debe de ser.
Bien; entonces nos vamos entendiendo, porque para hablar de Amor, del verdadero Amor, debemos también hablar de Dios; pero no con pereza o mojigatería, no basados en ninguna religión. Debemos entender con religiosidad que ambos no son ambos; son uno solo.
Tú no tienes Dios ni lo tendrás, hasta que Este sea una experiencia propia, tuya. De igual forma te sucederá con el Amor. Tú conoces al Dios de otros; pero sigues sin entender y sin encontrarte con ese Dios que está en tu interior. No tienes ni idea de quién es, ni para que esta ahí. Por eso el mundo esta tan perdido. La experiencia del encuentro y reconocimiento de Dios, de tu Dios, es exactamente igual a cuando te enamoras. Acepta la verdad; alguna vez has sentido mariposas en el estomago cuando te hablan de Dios? alguna vez te has sentido terriblemente mal cuando lo defraudas y te defraudas con el chisme, con la envidia, con la mentira; con despreciarte a ti mismo y quejarte de todo lo que tienes o de lo que no tienes?
La imagen de ese Dios al que supuestamente le profesas amor es una mentira. Sería como si tus padres, tu iglesia y tu sociedad, desde pequeño te dijeran como es la mujer o el hombre del que te debes enamorar (cosa que también sucede muy a menudo, y causa más infelicidad), como si te impusieran su color de ojos, de cabello; el color de su piel, el tono de su voz, su mirada; la forma en que piensa. Entonces el amor no sería una experiencia propia; sería solo otra experiencia tan falsa como la del Dios que hoy idolatras.
Entonces sufrimos. Pero como no vamos a sufrir, si todo lo que tenemos es prestado? Si conociéramos a Dios y entendiéramos el Amor, desde una perspectiva propia; esto no sucedería. Pero a diario tenemos que aceptar lo que internamente nuestro espíritu se niega a aceptar.
Hemos vivido obnubilados con la idea de un amor falso, que nos ha marcado la sociedad, basada en los conceptos de poetas y escritores de todas las épocas (generalmente los que tenían las vidas mas desastrosas), y ellos y sus escritos, como cabezas de la humanidad, han dictado por generaciones cómo se debe sentir, cómo se debe pensar, qué se debe esperar y cómo se debe acceder al amor. Mentiras. Solo han sabido decirnos mentiras y confundir nuestros sentidos. La experiencia del Amor es tan propia, que es imposible, inconcebible y tonto tratar de amar como han amado otros. Entonces cuando amamos, tampoco encontramos paz; porque descubrimos, que nosotros no sentimos ni nos expresamos igual. Y empieza la desolación.
No logramos entender el por qué nuestras relaciones no logran ser perfectas, como las propuestas en los poemas, en las historias o en los cuentos. Nos han dictado premisas imaginarias como si fueran ciertas y posibles; y nuestra mente se las ha tragado enteras. Y no logramos entender porque la mayoría de las teorías que tienen que ver con un amor perfecto, han sido planteados por seres humanos confundidos (exceptuando a los iluminados de las diferentes religiones); que se alienaban de la normalidad porque nadie los entendía; o más bien ellos no entendían a nadie y se dedicaron a escribir extensas obras, magníficas odas sentimentales, que luego se convirtieron en manuales de actuación, y fueron socialmente aceptadas como tal, bajo la justificación de que ellos tenían un concepto claro y puro de qué era el amor. Pero eran incapaces de aceptar los problemas del amor en una relación. Todo les llevaba a un suicidio; a morir por Amor.
Quizás los poemas debieron enfatizarse en ver lo bello de las problemáticas cotidianas. Quizás los cuentos ensalzar y mostrar la vida de un príncipe que es un ser humano, que tiene malgenio, que ronca, que se equivoca, que cree que se las sabe todas, que es terco y mentiroso; pero que aun así se le ama. Entonces tendríamos la oportunidad desde pequeños de tener una idea más clara de qué es el amor. Entenderíamos que está ahí para algo más que solo complacernos; y que es perfecto en la medida en que se acepta nuestra imperfección.
Por eso es que desde pequeños, los únicos problemas que somos incapaces de enfrentar o de soportar, son los sentimentales; cuando por el contrario debían de ser los más simples. Es claro, nos han mentido. Todos los amores de los cuentos, de las historias que van madurando nuestros aparatos sentimentales, te enseñan amores ideales, en los que los problemas no tienen cabida. Crecemos buscando nuestro príncipe azul; el que nunca vamos a encontrar; porque quizás el valor más hermoso y profundo de una relación amorosa, es la imperfección. Dos seres imperfectos que se unen y se convierten en uno solo, no pueden dar como resultado nada más que un ser doblemente imperfecto. Por eso sufrimos dentro de nuestras relaciones; porque la imagen del príncipe azul, siempre está en problemas. No entendemos la manera de reaccionar del otro. La verdad es que ni siquiera entendemos nuestra manera de reaccionar. Y entonces sufrimos. Todo lo demás, lo solucionamos fácilmente; pero los problemas sentimentales han causado todos los desastres de la humanidad. No ha existido una razón más terrible y poderosa.
Medítalo y Actúa.
EL EXORCISTA
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2 comentarios:
Gracias mi hermano, habia escuchado sus canciones, pero no esa melodia enriquecedora que brota de su alma y que me ha detenido a escuchar con atención esas notas que siento mías y que regocijan los espiritus nobles.
Hermano: de dónde saca estas inspiraciones tan terriblemente ciertas y cruelmente bacanas; ¿acaso me equivoco?
Igualmente me niego a creer que estés "fusilando" algún libro de autoayuda o afines.
A propósito de "fusileros", me gustará resto, poder enviar tal cual sus mensajes a mis otros contactos que supongo no están acá, y que tal vez no se decidan a navegar por acá muy pronto. Generaría derechos de autor? Libre distribución? Cuéntamelo todo, para divulgar esos mensajes de contenido tan profundo -sin ser lamberto, ni mucho menos-.
GRACIAS!!!
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