Soy un invitado en esta vida. Cómo debe comportarse un invitado?
Agradecido, feliz, pleno de buena energía. A gusto con lo que recibe...
Durante los últimos años, se han convertido en casi una adicción todos los temas que tienen que ver con la ley de la atracción. Nos hemos convertido entonces, en personas espiritualmente metalizadas, que concentran sus esfuerzos en atraer hacia sí, grandes riquezas y logros… Y para qué? Para qué atraer aquello que creemos nos acercará a la felicidad, si no sabemos con exactitud qué es la felicidad? Suponemos, ansiamos, nada más.
Todos queremos la felicidad; pero qué es en realidad. Lo sabes tú? Por supuesto, solo tienes que reencontrarte y entonces tendrás en tus manos la llave mágica que te fue entregada, pero que con el paso del tiempo, de la educación y de la sociedad, te fue arrebatada de las manos, y fue a dar al lugar más profundo y obscuro de tu alma; y aunque a veces metes la mano muy al fondo, igual no la logras alcanzar; porque sigues tratando de llegar a ella a través de situaciones físicas. No podrás alcanzarla con la mano. Cuando lo entiendas, ella volará hasta ti.
Muchos insisten en afirmar que la felicidad no existe, que es solo una ilusión; y es porque no han comprendido que la felicidad nada tiene que ver con la ausencia de problemas; muy por el contrario, está rodeada de conflictos y luchas interminables, que empiezan a ceder desde tu punto de vista, porque eres tú quien cambia, y quien luego sonreirá en medio de la tormenta. Los problemas continúan ahí, las situaciones terribles siguen pegadas a ti; pero ya no te hacen daño, ya no te perturban. A eso me refería cuando decía en un escrito anterior:
“Muchos santos y Yoguis se retiran a las montañas, se convierten en ermitaños, y con el paso de los años y de la soledad se sienten seres iluminados. Pero en realidad lo único que logran es aislar sus mentes de los problemas del mundo, y esta, a fuerza de estar lejos, se aquieta un poco y da una falsa sensación de pureza y santidad. Pero cuando estos hombres, porque igual son hombres, tienen, por cualquier razón, que entrar en contacto con la sociedad, vuelve la ira, vuelve la angustia, vuelve la incertidumbre. Ser ermitaño, estar aislado, no resuelve el problema… Solo le da largas, lo pospone”
Piénsalo. Si la felicidad no fuera una condición que hemos experimentado en algún momento anterior a nuestro nacimiento, creas en lo que creas (o en una vida pasada, o mientras eras un alma nueva en tu cielo católico), entonces ni siquiera te molestarías en buscarla. La ansías porque sabes inconscientemente que la has tenido. En algún momento, lejano ahora de tu entendimiento, la felicidad te abrazó; y al llegar aquí se esfumó. Por eso la buscas sin detenerte; pero te sigues equivocando, porque para encontrarla tienes que volcar tus ojos hacia adentro. Alguna vez has añorado comerte un Toli? Un maravilloso dulce de la India? No, seguramente no; porque no lo conoces; porque jamás lo has disfrutado, como tantas otras cosas. Si no hubieses disfrutado de la felicidad suprema y duradera en algún otro momento de tu existencia, cómo podrías entonces ansiarla, desearla y dedicar tu vida, TU VIDA, a encontrarla? No puedes desear lo que no has conocido.
Lo realmente importante no es la búsqueda; porque aunque en el plano físico “El que busca encuentra”, en el espiritual es completamente al revés. Debes dejar de buscar y prepararte para ser encontrado: Esa ha sido una dificultad enorme para nosotros. Estamos acostumbrados a buscar. Pero, para este proceso en especial, debemos entregarnos, limpiarnos y tener una buena actitud hacia la vida. Si tienes buena disposición, y un entendimiento justo hacia lo que te rodea, la vida empieza a premiarte de manera significativa; no importa quién seas o en qué creas. No importa si te concentras en atraer o no. De otra manera, lo que conoces como justicia divina, sería muy injusta.
Es cierto: Si NO has aprendido a ser feliz en la pobreza, tampoco podrás ser feliz en medio de la riqueza, y viceversa, no es posible. Si no logras ser feliz en medio de los problemas; pues entonces no tienes nada que hacer; porque los problemas siempre estarán aquí. La vida es eso, una infinidad de retos, no importa la dificultad o la simplicidad de los mismos, simplemente están ahí. La riqueza y la pobreza; la soledad; la enfermedad; los conflictos también son un reto, todos por igual, y de cualquier forma representan una problemática para ti, y para tu vida… La existencia no se trata de vivir libres de problemas; NO, tiene mucho más de fondo.
La existencia es la problemática SUPREMA.
EL GRANO DE MOSTAZA
Una mujer, deshecha en lágrimas, se acercó hasta el Buda y, con voz angustiada y entrecortada, le explicó:
-Señor, una serpiente venenosa ha picado a mi hijo y va a morir. Dicen los médicos que nada puede hacerse ya.
-Buena mujer, ve a ese pueblo cercano y toma un grano de mostaza negra de aquella casa en la que no haya habido ninguna muerte. Si me lo traes, curaré a tu hijo.
La mujer fue de casa en casa, inquiriendo si había habido alguna muerte, y comprobó que no había ni una sola casa donde no se hubiera producido alguna. Así que no pudo pedir el grano de mostaza y llevárselo al Buda.
Al regresar, dijo:
-Señor, no he encontrado ni una sola casa en la que no hubiera habido alguna muerte.
Y, con infinita ternura, el Buda dijo:
-¿Te das cuenta, buena mujer? Es inevitable. Anda, ve junto a tu hijo y, cuando muera, entierra su cadáver.
En aceptar. En no aferrarte. En no poseer. En no desear. En no ser tú, está la respuesta. Los problemas siempre van a estar unidos a ti; hasta que decidas vibrar de manera clara, entregada y desinteresada.
Medítalo y Actúa.
EL EXORCISTA
Agradecido, feliz, pleno de buena energía. A gusto con lo que recibe...
Durante los últimos años, se han convertido en casi una adicción todos los temas que tienen que ver con la ley de la atracción. Nos hemos convertido entonces, en personas espiritualmente metalizadas, que concentran sus esfuerzos en atraer hacia sí, grandes riquezas y logros… Y para qué? Para qué atraer aquello que creemos nos acercará a la felicidad, si no sabemos con exactitud qué es la felicidad? Suponemos, ansiamos, nada más.
Todos queremos la felicidad; pero qué es en realidad. Lo sabes tú? Por supuesto, solo tienes que reencontrarte y entonces tendrás en tus manos la llave mágica que te fue entregada, pero que con el paso del tiempo, de la educación y de la sociedad, te fue arrebatada de las manos, y fue a dar al lugar más profundo y obscuro de tu alma; y aunque a veces metes la mano muy al fondo, igual no la logras alcanzar; porque sigues tratando de llegar a ella a través de situaciones físicas. No podrás alcanzarla con la mano. Cuando lo entiendas, ella volará hasta ti.
Muchos insisten en afirmar que la felicidad no existe, que es solo una ilusión; y es porque no han comprendido que la felicidad nada tiene que ver con la ausencia de problemas; muy por el contrario, está rodeada de conflictos y luchas interminables, que empiezan a ceder desde tu punto de vista, porque eres tú quien cambia, y quien luego sonreirá en medio de la tormenta. Los problemas continúan ahí, las situaciones terribles siguen pegadas a ti; pero ya no te hacen daño, ya no te perturban. A eso me refería cuando decía en un escrito anterior:
“Muchos santos y Yoguis se retiran a las montañas, se convierten en ermitaños, y con el paso de los años y de la soledad se sienten seres iluminados. Pero en realidad lo único que logran es aislar sus mentes de los problemas del mundo, y esta, a fuerza de estar lejos, se aquieta un poco y da una falsa sensación de pureza y santidad. Pero cuando estos hombres, porque igual son hombres, tienen, por cualquier razón, que entrar en contacto con la sociedad, vuelve la ira, vuelve la angustia, vuelve la incertidumbre. Ser ermitaño, estar aislado, no resuelve el problema… Solo le da largas, lo pospone”
Piénsalo. Si la felicidad no fuera una condición que hemos experimentado en algún momento anterior a nuestro nacimiento, creas en lo que creas (o en una vida pasada, o mientras eras un alma nueva en tu cielo católico), entonces ni siquiera te molestarías en buscarla. La ansías porque sabes inconscientemente que la has tenido. En algún momento, lejano ahora de tu entendimiento, la felicidad te abrazó; y al llegar aquí se esfumó. Por eso la buscas sin detenerte; pero te sigues equivocando, porque para encontrarla tienes que volcar tus ojos hacia adentro. Alguna vez has añorado comerte un Toli? Un maravilloso dulce de la India? No, seguramente no; porque no lo conoces; porque jamás lo has disfrutado, como tantas otras cosas. Si no hubieses disfrutado de la felicidad suprema y duradera en algún otro momento de tu existencia, cómo podrías entonces ansiarla, desearla y dedicar tu vida, TU VIDA, a encontrarla? No puedes desear lo que no has conocido.
Lo realmente importante no es la búsqueda; porque aunque en el plano físico “El que busca encuentra”, en el espiritual es completamente al revés. Debes dejar de buscar y prepararte para ser encontrado: Esa ha sido una dificultad enorme para nosotros. Estamos acostumbrados a buscar. Pero, para este proceso en especial, debemos entregarnos, limpiarnos y tener una buena actitud hacia la vida. Si tienes buena disposición, y un entendimiento justo hacia lo que te rodea, la vida empieza a premiarte de manera significativa; no importa quién seas o en qué creas. No importa si te concentras en atraer o no. De otra manera, lo que conoces como justicia divina, sería muy injusta.
Es cierto: Si NO has aprendido a ser feliz en la pobreza, tampoco podrás ser feliz en medio de la riqueza, y viceversa, no es posible. Si no logras ser feliz en medio de los problemas; pues entonces no tienes nada que hacer; porque los problemas siempre estarán aquí. La vida es eso, una infinidad de retos, no importa la dificultad o la simplicidad de los mismos, simplemente están ahí. La riqueza y la pobreza; la soledad; la enfermedad; los conflictos también son un reto, todos por igual, y de cualquier forma representan una problemática para ti, y para tu vida… La existencia no se trata de vivir libres de problemas; NO, tiene mucho más de fondo.
La existencia es la problemática SUPREMA.
EL GRANO DE MOSTAZA
Una mujer, deshecha en lágrimas, se acercó hasta el Buda y, con voz angustiada y entrecortada, le explicó:
-Señor, una serpiente venenosa ha picado a mi hijo y va a morir. Dicen los médicos que nada puede hacerse ya.
-Buena mujer, ve a ese pueblo cercano y toma un grano de mostaza negra de aquella casa en la que no haya habido ninguna muerte. Si me lo traes, curaré a tu hijo.
La mujer fue de casa en casa, inquiriendo si había habido alguna muerte, y comprobó que no había ni una sola casa donde no se hubiera producido alguna. Así que no pudo pedir el grano de mostaza y llevárselo al Buda.
Al regresar, dijo:
-Señor, no he encontrado ni una sola casa en la que no hubiera habido alguna muerte.
Y, con infinita ternura, el Buda dijo:
-¿Te das cuenta, buena mujer? Es inevitable. Anda, ve junto a tu hijo y, cuando muera, entierra su cadáver.
En aceptar. En no aferrarte. En no poseer. En no desear. En no ser tú, está la respuesta. Los problemas siempre van a estar unidos a ti; hasta que decidas vibrar de manera clara, entregada y desinteresada.
Medítalo y Actúa.
EL EXORCISTA
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tuliozuloaga@gmail.com
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