SIEMPRE HABRÁ BARRO QUE TE CUBRIRÁ, Y SIEMPRE HABRÁ LLUVIA QUE TE LAVARÁ

SIEMPRE HABRÁ BARRO QUE TE CUBRIRÁ, Y SIEMPRE HABRÁ LLUVIA QUE TE LAVARÁ

De nuevo estás aquí, solo, sola.
Lo intentas a diario. Cada día amaneces con el firme convencimiento de que avanzarás; de que vas a ser mejor persona. Estas segura y das por hecho que hoy será el primer día del resto de tu vida. Respiras y estás lleno de amor, de compasión; estás llena de paz. Y entonces los demás logran vislumbrar un cambio en ti, pequeño, pero el cambio está ahí. Saben que algo te está pasando.

De repente, y cuando crees que ya lo has logrado, y estás inmerso en la transformación, un detonante, cualquier cosa, por pequeña que sea, y que no tenías planeado sucediera, te saca de tu centro; te escupe contra la realidad, y te devuelve de un tirón al principio. Y entonces todos se ríen y te juzgan. Dicen: Mírale el cambio, sigue siendo el mismo, sigue siendo la misma.
Así que de nuevo estás aquí, solo, sola, en medio de la nada, dando gritos e inundado de ira, llena de furia. Y sientes que todo tu cambio, que todo el camino recorrido se desvanece a tu alrededor. Crees que no vas a poder, que no vale la pena, que no lo lograrás. Que lo único que has conseguido es dar la oportunidad a tu mente de confundirte. Te deprimes, te sientes peor persona de lo que eras antes, de lo que nunca has sido.

Todo esto te sucede, porque el cambio no debe ser solo para ti. Si tratas de cambiar solo, no llegarás a ningún lugar. Te tienes que ocupar también de lo que te acompaña. Estás rodeado de millones de seres y de situaciones que no puedes ignorar, y que forman parte de ti. Tu misión es cambiar apoyado en los demás, de lo contrario, el exterior siempre controlará tu interior, y no te puedes dar tal lujo. Tu transformación será real cuando los demás, la noten antes que tú; y tú ni siquiera te hayas dado cuenta que sucedió; simplemente estarás tranquilo, estarás plena, y nada más.

Muchos santos y Yoguis se retiran a las montañas, se convierten en ermitaños, y con el paso de los años y de la soledad se sienten seres iluminados. Pero en realidad lo único que logran es aislar sus mentes de los problemas del mundo, y esta, a fuerza de estar lejos, se aquieta un poco y da una falsa sensación de pureza y santidad. Pero cuando estos hombres, porque igual son hombres, tienen, por cualquier razón, que entrar en contacto con la sociedad, vuelve la ira, vuelve la angustia, vuelve la incertidumbre. Ser ermitaño, estar aislado, no resuelve el problema… Solo le da largas, lo pospone.

Por eso insisto en que la verdadera transformación involucra también a todos los seres y situaciones que te rodean. La felicidad, “SI” es posible en nuestro mundo actual. Para ser feliz, no tienes que irte a vivir en el Himalaya, ni en ningún monte lejano. No tienes que encerrarte en un monasterio o en un templo, no tienes que huir de los problemas o de las situaciones indeseadas, no tienes que alienarte, ni que esconderte en una cueva. No, para ser feliz, tienes que salir al mundo y disfrutarlo en todas sus dimensiones; en las que consideras buenas, en las que consideras malas. Tienes que enfrentarte y poner la cara, dejar que el barro te ensucie y que la lluvia te lave; hagas lo que hagas con tu vida, hagas lo que hagas con tu mente y con tu ser, siempre habrá barro que te cubrirá, y siempre habrá lluvia que te lavará. Y ninguna de las dos, tiene costo material alguno. Para vivir una real transformación, simplemente debes darte cuenta de esto.

No desfallezcas, no te rindas.
El camino no es fácil.

Ya continuaré hablando sobre este tema…

VUELVE A EMPEZAR
..aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos",
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada…
¡¡¡ VUELVE A EMPEZAR !!!
Medítalo y Actúa
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