No soy un filósofo, no.
No tengo nada de iluminado, no.
Simplemente estoy aquí, igual que tú, caminando por la vida, con miles de expectativas y preguntas. Claro, no debiera de ser así; porque mientras existen dudas y preguntas en el interior, existen también angustia y dolor.
Solo esto soy, un caminante.
Imperfecto.
Sin dudas, sin preguntas, sin expectativas, sin deseos, llega la verdadera paz; el sincero encuentro contigo mismo. Te unes en un abrazo con Dios. Es por eso que me he referido en varias ocasiones al florecer de tu comprensión suprema, que no es otra cosa que la aceptación suprema de todo, de absolutamente todo…
No puedes estar en contra de nada; nada puedes criticar ni condenar; pero debe ser con una actitud sincera; no se trata de aguantar.
La iluminación se trata de esta aceptación.
No es fácil; pero se logra en la medida que comprendas que no eres nada, y que nada tienes; solo eres un gran vacío, un vacío hermoso y profundo, como trató de mostrártelo Buda, cómo quiso regalártelo Jesús. Visión por la cual se expresó Mahoma.
Yo mismo en alguna ocasión te lo dije así:
“Di con orgullo, NO SOY NADA, entonces nadie podrá lastimarte o robarte; no podrás ser fracasado o triunfador, no podrás sentir dolor, ni ansiedad, ni depresión; porque al aceptar que no eres nada, nadie tendrá nada que llevarse.
La felicidad radica en eso, en no ser nada.
Sé que es difícil entender.
Dirás que soy estúpido: “Si soy un Dios en potencia, como que no soy nada?” Bien, eso también es Dios, la NADA.
Si no eres nada, que puedes entonces desear? O necesitar?
Si no eres nada que te pueden robar?
Quien puede herir o matar a la nada?
Si estas lejos de todo, y haces parte de todo a la vez, entonces serás feliz…”
Pero para hablar de tu comprensión suprema, debes empezar por aceptarte a ti misma, a ti mismo, tal y como eres, sin una valoración física, sentimental o psicológica; debes aceptar que eres simplemente tú. Y si te consideras un desastre, pues acepta que ese desastre maravilloso sigues siendo tú, y punto. Por eso existen tantos seres a tu alrededor que te aman, aunque tú, en ocasiones te desprecies.
El que te ama, te ama porque te acepta como eres, sin falsas esperanzas o expectativas. Debes amarte de la misma manera que te aman ellos. Verás que has intentado cambiar miles de veces, pero siempre aparece un detonante que te devuelve al principio, y es, simplemente, porque no te has aceptado. Sigues luchando en contra de tu propia naturaleza, y quizás tu naturaleza te quiere así, sin cambios importantes. Debes valorarte.
Y si no te das cuenta ahora, continuarás sufriendo por siempre, gracias a tu incomprensible forma de ser o de actuar.
Debes aceptarte como te acepta tu madre; debes aceptarte como te acepta tu Dios; de lo contrario no estarías vivo. Alguna vez lo has pensado?, o crees que estás aquí de gratis, o por una casualidad del destino? Si Dios no te aceptara, y teniendo en cuenta que Dios lo es todo (Dios es la naturaleza y la energía vital), pues entonces por pura lógica estarías muerto, y no lo estás. Si respiras, entonces es momento de darte cuenta que la naturaleza te acepta… tal y como eres, de ninguna otra manera; y la naturaleza no está esperando nada de ti.
Por eso Ella no se angustia; tu si, porque esperas demasiado y exiges demasiado.
Si tu madre te acepta, si Dios te contempla, si la naturaleza te comprende, si los que te aman te rodean; Entonces, cuál es la dificultad que tienes para aceptarte a ti mismo, para amarte a ti misma tal y como eres?
Así que piensa en eso; si estás leyendo estas líneas, estás vivo, estás viva, y sea cual sea, tienes una misión en este camino. Puede que tu destino sea no darte cuenta de esa misión; pero tu misión se cumplirá, se está cumpliendo desde tu primer respiro en este mundo y seguirá su curso aún cuando hayas partido, siéntete feliz por ello. Muchos han llegado al final, decepcionados, porque sintieron no haber hecho nada, no lograron, desde su punto de vista: construir, enseñar, compartir; y por eso, seguramente tendrán que regresar muchas veces más. Pobre de ellos, no se dieron cuenta que su misión fue cumplida, y se fueron con el alma llena de angustia. Esto sucede porque están muy identificados con su humanidad, y por ende su mente necesita el reconocimiento, necesita saber que lo que se debía hacer fue hecho. Pero la vida es irracional, y generalmente no te da la respuesta que esperas, casi siempre se queda callada ante tus preguntas… y tú te sientes frustrado? Por ello alguna vez te escribí una frase: “Soy un fracasado, es verdad; porque cuando aceptas que has fracasado ante la inmensidad y los misterios de la vida y de la divinidad, empiezas a recibir la comprensión suprema”.
Es cierto, algunos no estamos diseñados para saber con exactitud qué fue lo que vinimos a hacer, y muchas veces nos vamos sin siquiera saberlo; pero lo cierto es que sucede, y este es el momento de descubrirlo, de reconocernos como pieza fundamental e irremplazable en el desarrollo de la humanidad. De repente, no debes descubrirlo, debes solo vivir y aceptar que tu misión se está cumpliendo, minuto a minuto, no necesitas saber cuál es. Piensa en lo siguiente:
Cada iluminado, cada héroe, cada mártir ha necesitado de muchos a su alrededor; y esos muchos han necesitado de otros tantos a su lado… y así sucesivamente, hasta que la cadena llega hasta ti; aunque no te des cuenta. Sin ti no habría existido Gandhi, ni Luther King; sin ti no habría nacido un Jesucristo ni un Krishnamurti, ni Buda, ni Mahoma, ni Krishna; sin ti la madre Teresa y Sai Baba no habrían pasado de ser un sueño, e igual suerte hubieran corrido Gurdjieff, Lao-Tse, Patanjali, Mahavira; si tu no hubieras sido de alguna manera en el pasado (a través de tus padres y abuelos), y si no fueras en el presente lo que eres, la vida misma se estancaría y habría una ruptura universal.
Exagerado; pero es verdad.
Con tu presencia has cambiado muchos destinos, has influido en muchos otros seres… Aportamos nuestro grano de arena a esta gran obra viva; pero no nos damos cuenta; y así debe de ser. Es por eso que no debemos esperar nada. Debemos dejar de buscar. Por andar buscando el sentido de nuestra existencia, hemos olvidado lo más importante: VIVIR.
Tu presencia aquí es necesaria para que alguien más pueda caminar y crecer, tú haces parte de eso; así que no te esfuerces tanto por cambiar, porque así te necesita el destino; aprende más bien a aceptarte sinceramente, y entonces, solo entonces empezará a surgir una verdadera transformación en ti.
Ya seguiré hablando sobre este tema…
Medítalo y actúa.
EL EXORCISTA.
tuliozuloaga@gmail.com
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada