EXISTE UNA SOLA CLASE DE AMOR Parte 3

En conclusión, el Amor es lo que nadie quiere; es lo que queda luego que te has comido la carne.
El Amor es el hueso.

Y digo que es lo que nadie quiere, pues significa sacrificio, entrega, compromiso, desinterés, ausencia de falsas percepciones, ausencia de falsas necesidades; y nadie está dispuesto a dar tanto. Aclaro: Todos queremos recibir esto de aquellos que nos aman; pero no queremos entregar por igual; y ahí, es cuando el Amor comienza a mostrar el real desafío.Y si por alguna razón entregamos algo; entonces creemos merecer que los demás nos deben pagar con creces; necesitamos ser reconocidos en nuestro sacrificio. De lo contrario, nos convertimos en víctimas.Por eso mi insistencia en que el Amor se consigue después de mucho esfuerzo, después de mucha comprensión.

Y vivimos y morimos buscando el Amor perfecto… Pero, cómo vamos a reconocer al Amor perfecto si lo seguimos buscando basados en nuestras necesidades afectivas? Si lo seguimos esperando exclusivamente para que satisfaga nuestros deseos? Cómo vamos a encontrar el Amor perfecto, si lo seguimos buscando con ojos imperfectos? No es posible.No lo reconoceremos ni porque nos grite de frente.

El Amor es lo que queda luego que te has comido la carne; es el hueso. La parte fuerte y que da estructura a tu ser. Es lo que está más allá del concepto humano de belleza o ausencia de la misma. Por eso es que el enamoramiento dura tan poco; porque la carne, lo bueno, se acaba pronto, y entonces empiezas a entender que el otro es mucho más que la imagen que te has formado de él en tu cabeza, de la imagen que tienes de ella en tu corazón. Es más que la falsa y estética percepción que te han vendido del Amor.

Pero luego cuesta trabajo quedarse con el hueso; que en definitiva es lo verdaderamente bello, pues se nos ha enseñado que la belleza es lo que está por fuera; aunque todos sepamos lo contrario. Tú te enamoras, en principio, de la imagen exterior (O crees que te enamoras), y luego miras lo de adentro; y por supuesto estás condenado a sufrir, estás destinada a llorar. Hemos validado aquella famosa y triste frase: “El Amor entra por los ojos”; y quizás es por eso; porque todos queremos solo lo bonito, lo que nos da pequeños momentos de seguridad y felicidad, y extrañamente preferimos esos pequeños momentos. No atinamos a darnos cuenta que la única forma de encontrar la seguridad y la felicidad suprema, está basada en la aceptación sincera de todas las aristas, perfectas e imperfectas, que tiene aquel o aquella a quien amamos.

Ese es el hueso; y quizás ha sido la peor mentira que hemos tenido que llevar a cuestas; tenemos nuestras consciencias deformadas, pues seguimos creyendo que el Amor es solo lo bonito; NO. La felicidad no es ausencia de problemas; a ella se llega cuando sabes reconocer y aceptar que lo que te sucede es necesario y es parte de la misma cara de la misma moneda. Es la sal de la vida.

El Verdadero Amor está dentro de ti; no busques fuera, porque lo único que lograras será desilusionarte; y cuando despiertes ese Amor, todo lo demás, todo, vendrá por añadidura; y entonces serás feliz; y entonces te habrás iluminado; y entonces serás uno con Dios.

Una Historia:
Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:
-Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas? 
Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:
-Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

Deja de buscar fuera.
Tu Amor ni está, ni depende los demás.
Sé uno contigo mismo… 
Amate y te amarán.

Medítalo y actúa
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